Enfermedades respiratorias en verano

Enfermedades respiratorias en verano: las más frecuentes y cómo prevenirlas

Cuando pensamos en problemas respiratorios, solemos asociarlos al invierno: el frío, la gripe, los catarros. Pero el verano tiene sus propias amenazas para el sistema respiratorio.

El calor extremo, el aire acondicionado, el aumento del polen, los ambientes de piscina y los cambios bruscos de temperatura son factores que, durante los meses estivales, pueden desencadenar o agravar enfermedades respiratorias de diversa consideración.

En este artículo repasamos las afecciones neumológicas más frecuentes en verano, sus síntomas y qué podemos hacer para prevenirlas.

1. Asma por calor y ozono

El verano es una época especialmente difícil para las personas con asma. Las altas temperaturas favorecen la formación de ozono troposférico, un contaminante que se genera cuando la luz solar reacciona con los óxidos de nitrógeno y los compuestos orgánicos volátiles presentes en el aire urbano. El ozono irrita las vías respiratorias y puede desencadenar crisis asmáticas, incluso en personas cuyo asma está bien controlada el resto del año.

El ozono troposférico se forma cuando los precursores químicos, como los óxidos de nitrógeno (NOₓ) y los compuestos orgánicos volátiles (COV), reaccionan en presencia de luz solar. Estos precursores provienen de diversas fuentes humanas, como la quema de combustibles fósiles, la emisión de vehículos o la industria, y de procesos naturales como los incendios forestales.

Es muy irritante para los pulmones y puede causar problemas respiratorios, especialmente en niños, ancianos y personas con afecciones respiratorias preexistentes como el asma.

Además, el calor intenso en sí mismo puede provocar hiperventilación y dificultad respiratoria en pacientes sensibles.

Recomendaciones:

  • Consultar el índice de calidad del aire antes de hacer actividad física al aire libre.
  • Evitar salir en las horas de mayor calor, especialmente entre las 12 y las 17 horas.
  • No suspender la medicación de mantenimiento sin consultar al médico

2. Rinitis alérgica y polinosis

Aunque la primavera es la estación estrella de las alergias, el verano trae consigo la polinización de gramíneas, centinodias y otras plantas que pueden prolongar o intensificar los síntomas alérgicos en muchas personas.

La rinitis alérgica se manifiesta con estornudos repetidos, picor nasal y ocular, congestión y lagrimeo. Es una enfermedad con una estrecha relación con el asma alérgica: entre un 30 y un 40% de las personas con rinitis alérgica desarrollan asma a lo largo de su vida, y los períodos de mayor carga polínica suelen coincidir con un aumento de las crisis asmáticas.

Recomendaciones:

  • Consultar los mapas polínicos disponibles para La Rioja, especialmente en días de viento.
  • Mantener las ventanas cerradas en horas de mayor concentración de polen (mañana temprano y tarde-noche).
  • Si los síntomas interfieren en la calidad de vida, consultar con el especialista para valorar un tratamiento de inmunoterapia.

3. Infecciones respiratorias por aire acondicionado

El uso masivo del aire acondicionado en verano, tanto en espacios públicos como en el hogar, es una de las causas más frecuentes de problemas respiratorios en esta época. Los equipos mal mantenidos o con filtros sucios pueden acumular bacterias, hongos y ácaros que se dispersan por el ambiente y provocan infecciones de las vías respiratorias superiores e inferiores.

Recomendaciones:

  • Revisar y limpiar los filtros del aire acondicionado al inicio de la temporada y periódicamente durante su uso.
  • Evitar que la temperatura del aire acondicionado sea demasiado baja en relación con el exterior.
  • Si aparece fiebre alta acompañada de síntomas respiratorios tras haber estado en espacios con aire acondicionado o piscinas, consultar al médico sin demora.

4. EPOC y verano: un riesgo subestimado

Las personas con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) son especialmente vulnerables durante el verano. El calor extremo aumenta la demanda de oxígeno del organismo y dificulta la respiración en quienes ya tienen una función pulmonar comprometida. Además, la contaminación del aire y el ozono troposférico, más elevados en verano, pueden desencadenar exacerbaciones que requieren hospitalización.

Recomendaciones:

  • Hidratarse con frecuencia, ya que la deshidratación espesa las secreciones y dificulta aún más la respiración.
  • Evitar la exposición directa al sol en las horas centrales del día.
  • No suspender ningún tratamiento sin consultar al neumólogo, aunque los síntomas parezcan estar controlados.

5. Aspergilosis y hongos en ambientes húmedos

El verano, con su combinación de calor y humedad, favorece el crecimiento de hongos del género Aspergillus en ambientes como sótanos, zonas de obra, jardines con tierra húmeda y piscinas. En personas sanas, la exposición a estas esporas suele ser inofensiva. Sin embargo, en personas con el sistema inmunitario comprometido, con asma o con enfermedades pulmonares previas, puede provocar aspergilosis, una infección fúngica pulmonar que requiere tratamiento especializado.

 

Recomendaciones:

  • Evitar zonas con tierra removida, compost o materiales en descomposición si se tiene el sistema inmunitario debilitado.
  • En caso de tos persistente, sibilancias o dificultad respiratoria tras exposición a estos ambientes, consultar al médico.

¿Cuándo consultar al especialista?

Ante cualquiera de los siguientes síntomas, es recomendable no esperar y acudir a consulta:

  • Tos persistente de más de tres semanas.
  • Dificultad para respirar en reposo o con esfuerzos habituales.
  • Fiebre acompañada de síntomas respiratorios que no mejora en 48-72 horas.
  • Sibilancias o pitos al respirar.
  • Expectoración con sangre o de color verdoso/amarillento.

 

En Promosalud Logroño contamos con servicio de neumología donde podemos realizar una valoración completa de tu función pulmonar y orientarte sobre el tratamiento más adecuado para tu situación.

Tu salud en las mejores manos, Promosalud.